Programa de Acompañamiento e Intervención Integral a Víctimas del Conflicto Político, Social y Armado Interno. 

 
miércoles, 29 de mayo de 2013

LA TRISTE HISTORIA DE MARTHA

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LA TRISTE HISTORIA DE MARTHA

A finales del 2012 tuve la oportunidad de conocer a Martha, una joven de 25 años, de rostro angelical y cuerpo tonificado que provenía de la costa,  la conocí mientras esperaba el autobús que me traería de vuelta a Neiva,  al subirme al bus se presentó la casualidad de coincidir en el mismo asiento, dialogamos las cinco horas que duro mi viaje,  ella continuó hasta Pitalito.

En el trayecto  Bogotá-Neiva, Martha me contó muchas cosas de su vida,  desde las cosas buenas hasta las malas, tal vez estaba acostumbrada a contarles su vida a desconocidos.  Dentro de las cosas malas me contó la terrible experiencia que padeció de la violación por parte de un vecino, me lo contó como una de sus tantos malos momentos, al despedirnos me dejó su número de celular y me dijo que se radicaría en Pitalito por un tiempo, le dejé mi número de celular  y nos despedimos.

Pasado los meses decidí llamarla para ver si me concedía una entrevista para que me contara más detenidamente su triste historia, dijo que no habría problema, pero que tenía que ser por celular ya que se encontraba de nuevo en la costa,  hablamos en tres  ocasiones, cada una con una duración de 15 minutos, estos son apartes de nuestra conversación.

- ¿Cómo sucedió todo?

-Martha: cuando tenia 13 años vivíamos con mi mamá y mis dos hermanos menores en Soledad Atlántico,  en un barrio muy pobre, mi mamá administraba un restaurante en el centro y se iba todos los días desde muy temprano y me dejaba a cargo de la casa, yo enviaba a mis hermanos al colegio y  me quedaba en la casa, yo no quise seguir estudiando, nada más hice hasta tercero de bachiller, cerca a la casa vivía un señor casado  que arreglaba aparatos electrónicos, siempre que yo pasaba frente a su negocio el me molestaba, a veces me decía cosas pasadas y yo le decía que respetara que el tenia mujer y un niño, pero no le importaba y seguía diciéndome cosas;  en la casa teníamos un televisor muy viejito en donde veía las novelas, una tarde se daño, creo que fue por una descarga eléctrica,  cuando llegó mi mamá  le conté y ella me dijo que fuera donde el eléctrico, al comienzo me dio mamera porque aprovecharía para molestarme, pero después me tocó ya que las novelas era mi único entretenimiento, una mañana fui y le dije que se me había dañado el televisor que si el lo podía mirar,  él encantado dijo que tenia que mirarlo para ver si tenia arreglo.  Ingenuamente le dije que lo mirara en la casa ya el televisor era muy pesado para sacarlo de la casa, el saco algunas herramientas y lo miró, dijo que tenia que cambiarle algunas cosas y que quedaba como nuevo;  a la mañana siguiente llegó temprano a la casa, yo me estaba bañando y lo atendí en la toalla, el entró y destapó el televisor, yo aproveché para vestirme, cuando me estaba colocando los interiores sentí que alguien me abrazo fuerte, y me tiró boca bajo en cama, me tapó la boca y me empezó a violar,  yo intente moverme pero él era muy grande y entre más me movía me lastimaba mas fuerte, luego de un rato se bajó y me dijo que si le decía a alguien mandaba a matar a mi mamá, yo me asuste mucho y me quedé callada, él después de violarme se fue y nunca arregló el televisor.

- ¿qué pasó después de la violación, alguien se enteró?

Martha: todo siguió como si nada, nadie se enteró, él me lastimó y me dolía mucho al orinar pero con los días se fue pasando el dolor, él nunca volvió a molestarme, después desconfiaba de todos los hombres, así se me acercaran con buenas intenciones, la verdad es que una situación como la violación deja muchos problemas.

-¿Buscaste ayuda de alguna persona?

Martha: no, la verdad me quedé con todo eso guardado, pasaron muchos años hasta que pude volver a confiar en un hombre, fue un muchacho que vivía cerca a la casa, era muy tímido y juicioso, empezamos a hablar y me fue gustando porque podía confiar en él, con él tuve mi primera relación, la otra no cuenta.

-¿Qué pasó con el hombre que la violó?

Martha: no se, el no volvió a meterse conmigo, a los pocos meses su esposa quedo embarazada y tuvo una niña, como  a los dos años se fueron del barrio, según dijeron le había salido un trabajo en Cartagena, Dios quiera que yo sea la única víctima de ese señor.

Martha representa la mayoría de los casos de violación que no son denunciados, en un país en donde a diario son violentadas 245 mujeres, y en la última década cerca de 400 mil fueron abusadas, el 30% salieron de sus hogares por violencia sexual, según informe de Acción Social.

Y es que para nadie es un secreto que las cifras reveladas por las distintas organizaciones no reflejan la verdadera realidad de las mujeres, la mayoría de los abusos sexuales no son denunciados, y muchas de las denuncias no terminan en la judialización de los victimarios, Martha tuvo que asumir callada  el flagelo del abuso sexual, afortunadamente logró superarlo y hoy disfruta de la vida, pero la suerte de Martha no es para todas, ¿cuántos suicidios, enfermedades de trasmisión sexual, embarazos no deseados deberán existir para que por fin se adopten acciones fuertes para castigar a violadores?.

Martha termina contándome que quiere volver al Huila, porque quedó enamorada de sus paisajes y de su gente, y me confiesa que su visita a Pitalito cuando la conocí, fue en busca de su amor, que meses antes se había venido a trabajar al Huila, pero que pasada las semanas decidió volver a su tierra, para casarse y tener una linda familia, hoy vive feliz con su amor y espera su primer hijo.

 * fotografía suministrada por la victima.

Ver FOTO MARTHA.JPG en presentación* fotografía  

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