Programa de Acompañamiento e Intervención Integral a Víctimas del Conflicto Político, Social y Armado Interno. 

 
viernes, 24 de mayo de 2013

LA HISTORIA TRAS LAS SOMBRAS DEL TERROR.

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LA HISTORIA TRAS LAS SOMBRAS DEL TERROR.

Muchos son los recuerdos que rondan la mente de Edith Cruz Cardozo, una mujer que a sus 26 años de edad, trata de asimilar con tristeza que no eligió ser parte de esta historia, y que como a muchos colombianos no le pidieron elegir si quería pertenecer a los cientos de personas que hoy día intentan reponerse de los maltratos, de la humillación y de la crueldad de unos cuantos terroristas, que se creyeron quizás los dueños de las vidas de muchos inocentes y que la única forma que encuentran posible de  imponer su autoridad, es por medio de las balas, del fusil y de las bombas.

“10 guerrilleros atacaron la finca mientras dormían”. Así titulan algunos periódicos en los que quedó plasmada la historia ocurrida el 6 de Octubre de 2009, y que tuvieron lugar  en la vereda quebrada negra, en jurisdicción del Municipio de Colombia Huila.

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“Mi padre, Carlos Alberto Cruz, fue un hombre ejemplar, tenía 43 años cuando esos asesinos le arrebataron la vida” -manifiesta Edith mientras dirige su mirada a unas cuantas fotos que conserva de su niñez y sus 15 años en donde se encontraba junto a su padre.
-“Mi hermano, Juan Carlos tenía 22, había prestado el servicio militar y estando allá tropezó con una mina pero gracias a Dios no le paso nada, para venir a morir de esta manera tan cruel” – dice Edith mientras, lo señala en una nueva foto en la que pudimos observar estaba un poco más joven.
 “De mi sobrinita no tengo fotos, vivió tan poco que nunca me  percate que nos dejaría siendo una bebe y por el contrario pensé que nos quedaría mucho tiempo por compartir junto a ella” – luego de un corto silencio susurra…” me equivoque”.

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“Hacia unos días atrás mi papa me había llamado por teléfono y me había manifestado que quería hacer una comitiva por motivo del bautizo mi sobrinita, dijo que si no asistía ya no sería más su hija” – baja su mirada y sonríe. -  “recuerdo que estuvimos ese día muy contentos en la finca, compartimos  sonrisas, abrazos y mi papa a cada oportunidad nos dirigía cometarios como: coman y aprovechen mientras me tienen con ustedes porque cuando muera tendrán que comprar comidas como estas, mientras ponía en nuestros platos grandes cantidades de carne a la llanera que el mismo había preparado con mucha dedicación y esmero”

 “Esa tarde mientras compartíamos en familia se acercaron a la finca unos tipos uniformados, le hicieron un llamado a mi papa desde el patio” – “Eran esos hombres que desde algún tiempo atrás se habían encargado se sembrar el terror en la vereda. Supuse que era para cobrar la tal vacuna: una cuota que le cobran a los campesinos por dejarlos trabajar en sus propias tierras y que mi papa se había negado a pagar en algunas ocasiones. “Recuerdo que los nervios me invadieron y mi pensamiento más rápido fue: ¡nos van a matar!  Pero me tranquilice cuando note que uno a uno se fueron alejando de la casa”

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“Esa tarde mi esposo y yo decidimos volver a Neiva, porque yo debía trabajar el día siguiente, aunque mi papa y mi mama nos insistieron para que nos quedáramos pero finalmente dijimos que no era posible”. “Nunca  imaginé que sería una de las últimas fechas especiales que compartiríamos en familia… al lado de mi papito, mi hermano y mucho menos que sería una de las pocas celebraciones donde estaría Karen Julieth con nosotros” –manifiesta Edith mientras deja escapar uno que otro suspiro.

“ Pasaron solo 3 meses desde entonces y una noche mientras descansaba, paso algo a lo que aún no le encuentro explicación, escuche unos ruidos en el tejado eran unos gatos que estaban peleando entre si y hacían un ruido horrible, recuerdo que salí a la ventana y conté cerca de 7 gatos negros, en frente estaba una vecina que me pregunto si los había visto a lo cual conteste que sí y que los había contado, la vecina en un tono un poco burlesco me dijo: “entonces la tragedia es para usted por que los vio primero” a lo cual no preste mucha atención pero si logro inquietarme un poco” –Dice Edith mientras muestra un rostro de sorpresa .

 “Sin embargo como todas las noches me fui a mi aposento, y mientras dormía soñé con mi hermano, en mi sueño parecía muerto, algo que me sobresalto y me pareció aún más extraño que el suceso de los gatos”.

“ Al día siguiente me dirigí a mi trabajo como normalmente lo hacia, estaba en mi labor cuando una prima se presentó, recuerdo que me llamo y me dijo que debíamos irnos para Colombia Huila porque mi papa y mi hermano estaban heridos, mas sorprendida quede cuando vi a  mi esposo junto a mi hija quien no vaciló en decirme : Edith mataron a su papa y a su hermano, sentí que las fuerzas no pudieron más con mi cuerpo, que la vida se me iba en un suspiro, que el pecho se apretaba con mi espalda y se me hacía casi imposible respirar  y obvio las lágrimas no se hicieron esperar” – Dice Edith un tanto conmovida por los recuerdos.
“Tardamos poco tiempo en llegar, en ese momento no sabía que era más difícil si la tardanza en el camino o la pronta llegada para encontrarme con la escena más desgarrarte y trágica de mi vida.
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 La casa en la que días atrás habíamos estado celebrando un evento ya no se encontraba, tan solo quedaban restos de pared, tejas de sin y escombros, las cobijas, la licuadora, el Tv todo lo habían quemado, y como si fuera poco se habían comido algunos alimentos. Sentí mucha rabia, tristeza, dolor no sabía exactamente que era, solo recuerdo que mi mente se había paralizado, se detuvo para concentrarse en el instante que estábamos viviendo.

 Mucho más difícil fue mirar el cuerpo sin vida de  mi papa  quien días atrás me había estrechado en un abrazo, fue tan trágico la manera como le segaron la vida”- Edith Hace una pequeña pausa mientras en su rostro se refleja la tristeza que arrebata de sus ojos unas pequeñas lágrimas-

A unos pocos metros estaba el cuerpo de mi hermano, frio e irreconocible por la cantidad de sangre que lo bañaba, había recibido 12 tiros por la espalda, como si hubiera tratado de salvar su vida y huir pero la rapidez de las balas lo alcanzaron primero.

 El cuerpo de Karen Julieth estaba muy cerca del de su padre, aunque mucho más difícil de reconocer ya que una o quizás más balas fueron dirigidas a su rostro, una bebe de tan solo 2 añitos” – intenta hacer una pausa para pasar unas palabras atragantadas en su garganta- “ Mi cuñada logro salvar su vida gracias  a que se hizo la muerta, aunque en su cuerpo quedaron los rastros de unas cuantas esquirlas de las granadas que fueron dirigidas contra la vivienda, porque para esos tipos no fue suficiente los 12 disparo por la espalda de mi hermano, ni los golpes y los balazos que le propinaron a mi papa y mucho menos la muerte tan cobarde de Karen Julieth, querían acabar con todo” – Edith, se queda en silencio y toma un poco de aire por que quizás la rabia y la impotencia bloquean su respiración.-

 “ Mi madre  junto con dos de mis hermanos lograron salvarse gracias a que según mi mama, mi papa los hizo refugiarse en la maleza mientras el decidió afrontar la situación, así era mi padre” – Edith No puede evitar las lágrimas que rodean sus mejillas – “ Eso fue cerca de las 4 de la mañana y ya eran casi las 9, algunos vecinos que se dieron cuenta de lo sucedido nos colaboraron para arrimar los cuerpos hasta Baraya en un carro que transportaba la leche desde la vereda , porque aunque había una base militar cerca de la finca,  no hicieron presencia sino hasta las 1 de la tarde cuando ya estábamos terminado de trasladar los cuerpos”.
“ Lo siguiente a esos trágicos sucesos fue la misa de despedida y el  entierro, fueron momentos de mucho dolor, saber que esas personas que compartieron contigo tantos momentos y para los que aún faltaban muchos otros, ya no estarían más, porque quizás Dios así lo quiso o porque la vida es tan cruel e injusta que aunque los buenos seamos más, los actos de los malos se hacen notar mucho más, como lo dejamos plasmado en una de las tarjetas de la misa de aniversario: No tuvieron tiempo de decirnos adiós, porque la prisa del viento fue más rápida que los sentimientos en aquel duro momento.”

Descripción: C:\Users\LINA\Desktop\fotos cronica\Photo YOR1007.jpg

Edith con su historia y con una que otra lagrima en sus rostro, conmovida por los recuerdos concluye diciendo “hay cosas que no están en nuestras manos, sino que debemos asimilarlas y resignarnos aunque no las aceptemos, quizás no soy la única a la que le ha tocado vivir esto,  pero si me hubiera tocado elegir nunca hubiera pedido esta historia para mi vida”. Actualmente Edith Cardozo junto con el resto de su familia  tratan de seguir con sus vidas, Edith vive en Neiva junto con su hija y su esposo, mientras su mama se encuentra radicada en el departamento del Caquetá junto a uno de sus hermanos y otro de ellos vive aún en la vereda  en qué tuvieron lugar los hechos.
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