Programa de Acompañamiento e Intervención Integral a Víctimas del Conflicto Político, Social y Armado Interno. 

 
jueves, 7 de marzo de 2013

“La gente del campo está aguantando hambre y el gobierno nunca se preocupa”

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Desde el lunes 25 de febrero más de 100.000 caficultores de 11 departamentos se declararon en paro por la aguda crisis que vive el sector en el país. Los huelguistas permanecen a la vera de las principales vías colombianas, denuncian abandono del Gobierno y no se sienten representados por la Federación Nacional de Cafeteros. El PAVIP conversó con una caficultora huilense para conocer detalles de la protesta.

Por: Alexandra Sánchez Hernández, PAVIP Comunicaciones

El paro estaba anunciado. El Movimiento por la Dignidad Cafetera, gremio de los manifestantes, había advertido, desde 2012, que iniciaría un paro si el gobierno no escuchaba sus peticiones. En agosto más de 30.000 cafeteros de todo el país se reunieron en la Plaza de Bolívar para presentarle un pliego de solicitudes al Presidente de la República. Al mes siguiente las movilizaciones fueron regionales. En noviembre los agricultores publicaron en El Tiempo un aviso que contenía los reclamos y anunciaba que los estaban obligando a parar actividades.
Llegó enero de 2013 y dieron un nuevo aviso. El 25 de febrero empezaron el paro y se congregaron en las principales vías del territorio nacional. Dos días antes el Presidente y el Ministro de Agricultura los llamaron al diálogo. Demasiado tarde. Inició la protesta y el 28 de febrero se sentaron a negociar con el gobierno, doce horas después no llegaron a ningún acuerdo. El 1 de marzo continuaron las conversaciones sin resultados favorables. El gobierno se levantó de la mesa y dijo que no volvería hasta que no finalizaran los bloqueos de vías.

El 2 de marzo los medios nacionales anunciaron que el gobierno aumentaría a $115.000 el “apoyo al ingreso de los cafeteros” por carga para los caficultores con menos de 20 hectáreas y de $95.000 para los caficultores con más de 20; antes el apoyo era de $60.000. Se creyó que con este nuevo subsidio la protesta terminaría. Los campesinos no estuvieron de acuerdo. La negociación se hizo con la Federación Nacional de Cafeteros y Dignidad Cafetera no lo aceptó porque no se siente representada por esta institución. Se declaró paro indefinido.

El 5 de marzo el Presidente Juan Manuel Santos dijo: “las fuerzas armadas tienen la orden de actuar” si se prolongan los cierres de las vías en el país. En la misma alocución expresó que el vicepresidente Angelino Garzón y los Ministros que han venido atendiendo el paro retomarían las negociaciones con los caficultores al día siguiente en Pereira. A la una de la madrugada del jueves 7 no hubo acuerdo, las negociaciones continuarán a las nueve de este mismo día.

Los departamentos en los que se presentan mayores bloqueos por parte de los manifestantes son Huila, Tolima, Antioquia, Nariño, Risaralda y Caldas. La respuesta de la fuerza pública frente a estas acciones de la protesta ha dejado un sinnúmero de heridos. En el departamento del Huila, nueve días después de iniciado el paro, según cifras de la Secretaría de salud departamental el número de heridos es 80 civiles, 17 uniformados, una mujer gestante, tres menores de edad de un año y tres menores entre un año y 18 años. El PAVIP conversó con una caficultora huilense sobre la situación que viven los cafeteros en el departamento y el país.

¿Cuáles son las causas de la crisis que vive el sector cafetero en la actualidad?

Ofidh Plazas Aldana: La crisis se debió a los altos costos que han tenido los insumos y al bajo precio que hemos tenido para vender la carga de café. El gobierno dio un incentivo de $60.000 por carga, pero la verdad es que a los pequeños cafeteros no nos ha servido porque nosotros tenemos que coger el café y venderlo verde. No lo podemos secar porque no tenemos para la alimentación ni el pago de un trabajador, para la limpia, para los abonos, entonces eso no nos favorece. No tenemos recursos, si tuviéramos otra entrada nos serviría pero no hay otro sustento sino ese.

¿Los créditos a los que han accedido los caficultores agudizan la problemática?
O.P.A. Sí, nos dijeron que teníamos que hacer renovación de cafetales porque nos estaba costando lo de la roya, entonces hicimos renovación de cafetales con créditos en los cuales la carga de café estaba a millón de pesos. Luego había dos años muertos y empezábamos a pagarlos. Este año que nos corresponde pagar la carga de café ha llegado a precios de $430.000, entonces de dónde vamos a pagar un crédito que tenemos pendiente. Hablamos con el banco y el banco dice paga o paga, si uno hace prórrogas lo reportan a Data-Crédito y eso tampoco nos sirve.

¿Además de lo que me ha contado qué otras adversidades han tenido que afrontar los caficultores?

O.P.A. En la zona donde yo vivo durante la temporada de lluvia tuvimos deslizamientos de la mayoría de los cafetales, la vereda el Ávila del corregimiento de San Luis de Neiva casi queda destruida en su totalidad. Casas averiadas, avalanchas, esto ha hecho peor la crisis, las carreteras están en muy mal estado y las ayudas humanitarias han sido muy pocas, a pesar de que nos dieron un mercado, un kit de cocina y un kit de aseo. El verano también nos generó muchas pérdidas.

¿Con relación a otras crisis cómo evalúa la que se está presentando?
O.P.A. Desde que yo me acuerdo esta es la más dura que hemos tenido. Nosotros la soportaríamos pero los créditos nos tienen muy afectados. Que a usted le presten plata y no tenga otra entrada sino el café, no tenga con qué comprar los insumos, con qué pagar y con qué comprar comida… Estos años han venido en detrimento porque imagínese, si usted soquea toda una hectárea o dos hectáreas a mucho que tenga de café, de qué va a vivir si hasta dentro de dos años no vuelve a tener cultivo. Primero el verano, ahora las lluvias y además el bajo precio nos tiene en la quiebra.

¿Cómo se ha visto afectado el sector de mujeres frente a las dificultades de los caficultores?
O.P.A. Económicamente estamos muy mal, las cafeteras y los cafeteros, porque hay muchas mujeres que tenemos la cédula cafetera, que tenemos nuestros cultivos y esto nos afecta mucho porque  es la ayuda que prestamos en los hogares para compartir, para que nuestros hijos estudien. A ellos les toca desplazarse hasta Neiva para ir a estudiar y está bastante lejos, además, pagar alimentación, pagar transporte, pagar dormida, pagar universidad.

¿Qué aspectos de su cotidianidad han sido los más aquejados?
O.P.A. En las zonas rurales se compra cada ocho días la carne. Si compraba 5 libras, ahora se compran una o dos máximo. La educación de los muchachos también se ve afectada, a pesar de que el gobierno dice que la educación es gratuita toca comprar uniformes, libros, y todo lo relacionado con el estudio. Tengo 47 años y toda la vida, desde niña en mi casa me enseñaron a cultivar el café. Siempre he cultivado este producto. Mis hijos también son cafeteros, ellos tienen en la misma finca su pedazo de café. De eso vivimos.

¿Por qué decidió participar en el paro?
O.P.A. Decidimos participar en el paro, para poder negociar los puntos que hemos definido en el pliego de peticiones. La situación económica no da para más. Ya aguantamos y aguantamos. El campesino es tan calmado que llega el día en que explota, dice hasta aquí. En estos momentos hemos estado aquí muy pacíficos. No hemos ido en contra de la gente.

¿Cuál ha sido la actuación de la fuerza pública?
O.P.A. La fuerza pública se pasa contra nosotros. Nos lanzan gases lacrimógenos, no respetan el barrio, no respetan que haya niños. Llegaron, destrozaron ollas, botaron comida, quemaron cambuches, quemaron hamacas, le quemaron la ropa a muchas personas, tan pronto salimos a la avenida nos insultan y nos dicen si queremos que nos echen gasecitos y eso es una constante. Hemos tenido gente muy enferma y heridos.

¿Cómo se han organizado durante la movilización?
O.P.A. En estos momentos hemos nombrado un economato del cual yo hago parte. Lo que llega de comida se reparte dependiendo las ollas que haya. Tenemos una persona por vereda o corregimiento para que se encargue de la disciplina, para que nadie salga del sector, acordar una hora para acostarse y evitar el desorden. Se presta una guardia de 30 personas en diferentes horas. El que va llegando se va acogiendo para mantenernos unidos y cuidarnos. Cada día van llegando compañeros de veredas, de corregimientos y eso le sube a uno la moral, porque llega más gente a apoyar.

¿Cómo se manejan los primeros auxilios?
O.P.A.Tenemos algo de botiquín, algunas organizaciones sociales y defensoras de DDHH nos han traído medicamentos. Entre todos nos colaboramos. Si alguien está enfermo o tiene dolor de cabeza viene y busca una pasta. Nos estamos apoyando entre nosotros mismos porque no ha habido brigadas ni ningún apoyo sanitario.

¿Qué tipo de relación existe entre las zonas y municipios que se encuentran aquí en el barrio Frontera Norte y Villa Constanza a las afueras de Neiva?
O.P.A. Aquí nos encontramos campesinos de La Plata, Santa María, Tello, Teruel, Iquira, Palermo, Neiva y Algeciras, Huila y Planadas, Tolima. Somos más de 20.000 personas. Se han nombrado dos delegados por cada zona y entre ellos se convocan para participar en las reuniones. Tenemos dos delegados también a nivel departamental para las reuniones en Bogotá.

¿Qué dicen las personas de estos barrios?
O.P.A. Han sido muy amables con nosotros. Nos han dejado guardar lo que tenemos, nos prestan los baños, nos dejan bañar de vez en cuando. Si no fuera así estaría terrible porque no hay baños públicos ni nada.

¿Qué pasará si no se llega a un acuerdo pronto?
O.P.A. La idea es que si no nos solucionan se vendrán las mujeres que se quedaron en las casas con los niños. Se han venido todos los caficultores, aquí la mayoría son hombres, las mujeres somos pocas, pero en el momento que tengamos que salir salimos todas.

¿Por qué movilizarse?
O.P.A. Hemos venido callados tanto tiempo que llegó  la hora de que nos conozcan, que sepan qué necesidades tenemos, porque la gente piensa que porque somos sector cafetero y hubo una bonanza cierto tiempo aún la conservamos y no, la gente del campo está aguantando hambre y el gobierno nunca se preocupa por nosotros los campesinos. Esta es una manera de protestar.

OTROS TESTIMONIOS

Albeiro Torres, Vereda San Agustín, Planadas Tolima
Uno de los principales problemas sanitarios es la basura que no la han recogido. Ayer nosotros hicimos aseo, me comuniqué con la emisora HJDobleK para hacer el reporte de lo que estaba sucediendo pero no se ha hecho nada. Ojalá nos enviaran una brigada de salud porque ya está apareciendo mucha epidemia, hay malos olores, gente muy enferma, con dolor de cabeza, nos afectan los gases, un muchacho se desmayó.

María Santos, Planadas Tolima
Había un grupo de personas jugando fútbol y la policía les tiró gases. Cómo se justifica eso. No podemos seguir así, que el gobierno siga contra nosotros los caficultores, los campesinos. Estamos aquí exigiendo lo que nos pertenece, no le estamos haciendo maldades a nadie. Que el presidente no quiera aceptar nuestros derechos ya es otra cuestión, pero él es consciente de la situación en la que estamos.

Beatriz Prada, Planadas Tolima
Estamos reclamando unos derechos que nos pertenecen. Nosotros somos personas trabajadoras, humildes. El presidente Santos fue a Planadas, nosotros lo recibimos muy bien. Señor Presidente, soy Beatriz Prada, una planaduna, no estoy de acuerdo con su posición. No nos vamos, vamos a pararnos en la raya y vamos a seguir aquí en el paro pacíficamente. Entiéndanos, escúchenos, nosotros nombramos un líder para que hablara por nosotros. Colombia se mueve es por el café. Señor Presidente nos está mandando veneno, esos gases son veneno. Todo el mundo está saliendo, no sólo el Huila y el Tolima. Póngase la mano en el corazón y entiéndanos. El comité me nombró para atender primeros auxilios, pero no contamos con medicamentos.

Jesús Alfonso Buitrago, habitante del barrio Frontera Norte
La situación es crítica, pues los manifestantes no tienen medios sanitarios como baños móviles, la gente tiene que acudir a los sectores aledaños. Entonces nosotros estamos solicitando que se tomen cartas en el asunto, pues hay gente enferma por los gases. Queremos que haya una brigada de salud. La otra cuestión es que no hay recolección de basuras, eso también nos afecta. Hacemos un llamado para que se prevenga la aparición de enfermedades.

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